
jueves, 4 de marzo de 2010
Un museo y un retrato

martes, 23 de febrero de 2010
Para ti

Miércoles, 4 de Ventoso. Día del aligustre.
En su libro La ciudad que fue, Federico Jiménez Losantos opina que la canción principal de aquella movida madrileña que acabó con el predominio cultura y musical de Barcelona fue el famoso Para ti, mítica canción de amor compuesta por el grupo Paraíso, precursor de
En realidad, no se sabe muy bien a quien va dirigida la letra, pero en ella se averigua el espíritu de una generación que todavía pervive y se enfrenta con mayor o menor energía al pensamiento único y a toda imposición más o menos encubierta o disfrazada de buen rollito.
Parafraseando la letra de la inmortal canción, nosotros ya no tenemos quince años y ya no podemos rascarnos la melena pero seguimos viviendo en tiempos asesinos y seguimos siendo generadores nuestros escritos. Seguimos sin soportar los rollos horribles que nos pretenden colar algunos y al frente se abre un horizonte de esperanza donde las Cortes dejen de ser un cine mudo y se olviden las lenguas viperinas y los críticos seniles para los nuevos tiempos donde las ideas de España y Libertad estén en la mente, el corazón y el espíritu de todos.
Para ti queremos otear el paraíso.
viernes, 19 de febrero de 2010
El dedo, la palabra y las gónadas
Cuenta la historia que, allá por la Guerra de los Cien Años, los soldados franceses tenían la piadosa costumbre de cortar el dedo corazón de la mano a los arqueros ingleses a los que capturaban, dejándoles así inútiles para volver a utilizar su arma. Fue entonces cuando los ingleses adoptaron el gesto de levantar dicho dedo en actitud desafiante a sus enemigos para mostrarles que todavía podían apiolarles.Muy recomendable debe ser tener un comportamiento paciente en casi todas las situaciones, pero ante los que atacan inmisericorde y pertinazmente llega un momento en que se hace verdad aquella frase que el protagonista de una película daba después de propinar un puñetazo a un estúpido: “La paciencia me estaba matando”.
Gran mayoría de medios critican ayer el gesto de la peineta que Aznar dedicó a un grupo de personajes —por calificarlos de algún modo— que intentaban reventar su acto en Oviedo a la par que le dedicaban insultos gravísimos y calumniosos. Sin embargo, el democrático comportamiento de los radicales ha quedado ensombrecido ante el aluvión de críticas que se le dedican al ex-presidente. Conviene recordar al efecto que hace unos años precisamente, el rey Borbón hizo lo mismo a un grupo de batasunos que le abucheaban y a todos pareció bien.
Pero Aznar sigue levantando ampollas en los amigos de lo moderno, quizás por que le odian, o más bien porque le temen. El caso es que sigue al frente del bestiario progre seguido muy de cerca por Aguirre y después por todos aquellos que adoptan una actitud crítica exenta de tibiezas a la hora de señalar los disparates, desatinos y atrocidades cometidos en nombre de un supuesto progreso. Entre estos se cuentan también aquellos que no vacilan en fustigar con la palabra como es el caso de Federico, vapuleado asaz y continuamente por los artesanos de lo políticamente correcto, mientras aquellos que le seguimos y apoyamos somos tachados de apologistas de la violencia verbal o simplemente de radícales o de fachas, según de donde vengan las dedicatorias.
Tiene su encanto, no obstante, el ser un proscrito o que le ataquen a uno. Mantiene el espíritu renovado —por aquello de la juventud rebelde— y además se tiene la agradable sensación de luchar contra lo establecido, pues es una de las pocas maneras de cambiar el mundo y también de arreglarlo, como es el caso en el que nos hallamos.
Aznar con un par, sí señor.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Miércoles de Ceniza

Miércoles, 28 de Pluvioso, jour du Cyclamen (una flor preciosa, por cierto).
Los mortales solo somos sombras y cenizas, Máximo. La frase que dirige el jefe de gladiadores al esclavo hispánico que se luego se convertiría en Gladiator cobra hoy toda su vigencia cuando se nos recuerda la levedad del ser y su vuelta a la tierra tras ese breve suspiro que conocemos como existencia.
Y, sin embargo, muchos intuimos que más allá del Sic transit gloria mundi hay otra vida además de este valle de lágrimas. No hace falta ser católico practicante para ello, simplemente creer en “algo” que, hoy en día, ya es mucho. El laicismo imperante encamina al hombre a una triste vida sin esperanzas, suplidas por cosas materiales que nunca podrán sustituir la presencia del espíritu y a olvidar que en todo hombre existe una certeza de inmortalidad que es innata e intuitiva. No hacen falta pruebas ni argumentos para lo que el corazón sabe a ciencia cierta.
Estas reflexiones asaltan al escribano virtual que se dirige a vosotros en esta tarde nublada, justo después de haber acompañado a su hijo a recibir la ceniza en este miércoles comienzo de
Pasad buena tarde, blogueros.
domingo, 14 de febrero de 2010
25 de Pluvioso.

El primer día del año (1 de Vendimiario) comenzaba al día siguiente del equinoccio de verano, medido en el Observatorio Astronómico de París. Ahí está el primer problema, ya que el primer día del año es variable, si lo comparamos con nuestro calendario habitual. Los meses eran también 12 y tienen 30 días siempre, por lo que al final sobran 5, que eran festivos (los llamados “días complementarios”). Además, cada cuatro años había que añadir uno, como en nuestros bisiestos (el llamado Día de la Revolución).
Brumario (de las brumas) Del 23 de octubre al 21 de noviembre.
Frimario (de las escarchas, ya que en francés frimas significa escarcha) del 22 de noviembre al 21 de diciembre.
Pluvioso (de las lluvias) 21 de enero - 19 de febrero.
Ventoso (de los vientos) 20 de febrero - 20 de marzo.
Floreal (de las flores) 20 de abril - 19 de mayo.
Pradial (de los prados) 20 de mayo - 18 de junio.
Termidor (del calor) 19 de julio - 17 de agosto.
Fructidor (de los frutos) 18 de agosto - 16 de septiembre.
sábado, 13 de febrero de 2010
¿Saben aquél que diu?

Hubo un tiempo en que los españoles no recelaban unos de otros en función del territorio en que vivían, entre otras cosas porque en esa época no había autonomías o tal desaguisado estaba comenzando a perpetrarse. De este modo, los catalanes eran vistos como otros compatriotas más; con unas particularidades propias de su región, eso sí, pero que no iban más allá de la lengua o de los típicos tópicos que puedan establecerse entre las distintas regiones que forman una nación, hecho éste que acontece en todos los países del mundo.
En esos recordados tiempos de finales de los setenta y principios de los ochenta apareció en las pantallas de nuestros televisores un tipo catalán entrañable y muy serio que fumaba como un carretero y consumía güisqui a la par que contaba unos chistes graciosísimos. Un personaje de esta guisa hubiera resultado hoy probablemente bastante incorrecto a los ojos de los bienpensados amantes del pensamiento único, pero entonces el gran Eugenio consiguió las simpatías y el afecto de todos los españoles.
Hace años que falleció, pero sus chistes memorables pueden seguir escuchándose en una página que promueve su hijo Gerard Jofra, que es asimismo el promotor de un espectáculo llamado Reugenio, en el que se recrean las genialidades del insigne humorista.
http://www.elsabenaquelquediu.com/
No puede saberse lo que pensaría Eugenio hoy día viendo la deriva de su querida Cataluña hacia el separatismo rampante. Sin embargo, Gerard Jofra ha apuntado la posibilidad, bastante plausible por otra parte, de que al genial cómico no le gustaría mucho la situación, ya que era “un tío que unía” y era querido en toda España, por lo que andaría hoy más preocupado por el paro que por el Estatuto. Y explica además que tal rechazo sería "por cómo se está actuando políticamente y cómo lo hacen desde nuestro territorio, cosas que yo no comparto”.
Tan razonables declaraciones le han valido al hijo de Eugenio airadas críticas de los sectores más separatistas del oasis, que vuelven a sacar de paso las viejas historias de que España expolia a Cataluña y otras cansinas historias. Nada nuevo en estas gentes, por otra parte.
Por eso es mejor quedarse con el humor de Eugenio y sus chistes, y que ayer recordaba Gerard en una entrevista a César Vidal, de la cual queda aquí el enlace. En ella se nos viene a recordar que el espíritu de las buenas gentes permanecen aunque ya no estén con nosotros.
lunes, 8 de febrero de 2010
El origen de los gilipollas
Pues bien, los gilipollas se originaron en Madrid, que como se sabe es el centro del mundo y de él surgen todas las cosas. Allá por el siglo XVI, hubo un alcalde de la Villa y Corte —y Confección, que diría el gran Coll, a quien Dios tenga en su Gloria y en sus chistes— llamado Gil Imón, que tenía dos hijas en edad casadera aunque bastante difíciles de colocar por ser bastante feas y, a la sazón, también tontas. El regidor se hacía acompañar por ellas a todos los sitios donde acudía en virtud de su municipal cargo, posiblemente con la esperanza de que el carisma de su rango fuera atractivo a algún jovenzuelo que tuviera a bien fijarse en aquellas damiselas que, al fin y al cabo, eran las hijas del alcalde.
En aquellos tiempos, a las jovencitas se les solían llamar “pollas o “pollitas”, palabra ésta que hoy ha degenerado en otro significado tan procaz que nadie de buen gusto se referiría hoy a una moza con tal vocablo. A causa de todo ello, se creó una asociación mental entre D. Gil y sus muchachas de modo que la plebe empezó a considerarlos como un todo indivisible.
“Aquí están D. Gil y sus pollas”.
Dada la fama de marmolillos o lentas de entendederas que tenían las mozuelas, la frase degeneró hasta “Gil” y “pollas”, convirtiéndose en una cita que aludía a la torpeza en las cosas del intelecto, de modo que para referirse a todo lelo o bobo de solemnidad el vulgo empezó a señalar a las pollas de D. Gil Imón. De ahí pasó a su contracción moderna, “Gilipollas”, que ha llegado hasta nuestros días.
Nos hallamos pues, ante otro invento que añadir a la larga lista de contribuciones a la tecnología y a la cultura mundial que han surgido en este país (que diría un progre). Ahora ya sabemos que no sólo el botijo y las rosquillas del Santo son un invento hispánico. También lo son los gilipollas.