jueves, 17 de marzo de 2016

Aromas del ayer, esencias dudosas del hoy

Aunque uno ya gasta poco pelo en la cabeza, sigue precisando del rasurado de vez en cuando, ya que la barba de tres días puede aun resultar elegante y de una belleza semisalvaje para algunas féminas, pero la de cuatro o cinco ya invita a las odiosas comparaciones con algún homínido de aquellos que fueran nuestros ancestros. Igualmente, todos los hombres precisamos alguna colonia o perfume que desprenda un aroma agradable y personal, a la par que ahuyente el olor a tigre que a veces desprenden los humanos cuerpos.

Quizás un servidor sea un antiguo, pero sigue gustando de aquellas sensaciones olfativas que emanan de las viejas colonias de antaño como el Varon Dandy, o el clásico Floid de toda la vida para después del afeitado. Recuerdos de las viejas barberías de los sesenta, con el maestro peluquero que cortaba melenas y rizos con una destreza insuperable mientras uno podía contemplar los grandes frascos de colonia y masaje agolpados en largas repisas bajo el espejo en el que contemplábamos arrobados y con un puntito de gustirrín la faena que hacían en nuestro cuero cabelludo.


Productos éstos que se relatan desde luego preferibles, en opinión de muchos, a los lujosos y a veces untuosos afeites que gastan los metrosexuales de la progresía, para los que todo lo que sea moderno y caro es bueno, sin pensar que lo demás no está exento de virtudes. P
arece que las izquierdas se decantan más por los aromas de Oriente, de la Alianza de Civilizaciones, de las exóticas esencias del Caribe e incluso pudiera ser más de su gusto el “varón Bambi”, efluvio monclovita de gran talante; todo lo demás es covacha, pasado y derecha extrema. Sin embargo, a muchos españoles no les huele bien la situación de España aunque se disfrace de mil esencias de progreso y de paz. Por algo será.

Fuerza y Honor.

4 comentarios:

Cualquie dijo...

Yo me solía peinar con el Tío de los bigotes, pero lo dejé porque quizá tenía un aroma demasiado intenso.
Oye, chinito, que eso de "Parera" me suena por allí arriba, no sé, no sé con el Varón Dandy.
Un abrazo fuértido.

FRAN dijo...

Hola, Emperador:

Sabes que suelo dejarme barba, pero de vez en cuando me da por afeitármela y estoy así un tiempo. Lo del pelo largo tipo 'hippie' es lo que no llevo nunca, aparte de que ya me va quedando poco.

Ya sabes que es cosa de modas y de épocas: en la Edad Media y en el XIX casi todo el mundo llevaba sus buenas barbas y sus bigotazos, pero hoy en día la mayor parte de los hombres se afeitan cada día. Lo mismo se vuelva a poner de moda el 'barbazo' y es cuando a mí me da por afeitarme a diario.

Post muy original, Emperor.

Un abrazo, con todo afecto

Ariovisto dijo...

Yo tuve un tío barbero que cobraba una peseta por afeitar... La "Floyd" y su versión la "Floyd Blue" era una esencia intensa - más que "El Perfume", y debía serlo, porque el bueno de mi tío la mezclaba con agua y un botellón de estos le podía durar años.. se echaba un adarme en la palma de la mano, le soltaba un par de bofetones al cliente y le duraba el aroma tres días...

Hay "olores" que matan....

Hasta que "nos olamos", Emperador (Nelsson Munch, The Simpsons)

Impertérrito dijo...

Hola Emperador.

A mi, afortunadamente, el pelo "me dura", pero se tenga pelo o no, hay que cortarse el pelo y afeitarse. Y has dado con las dos marcas que fueron las primeras que usé, mas que nada porque las conocí en la barbería (que no peluquería). El Varon Dandy ya no lo uso, pero Floïd, todavía si.

Una rápida anécdota sobre Varón Dandy. Cuando fuí a la "mili", llevé un frasco grande de Varón Dandy. Estuvimos acuartelados unos dias, sin poder salir, por el asunto del Sahara. Durante esos dias se acabó la bebida (el alcohol) de la cantina, único sitio donde se podía tomar un cubata, pues no salíamos del cuartel. Pero sí que quedaban coca-cola, fanta, etc. Pues un dia le eché un chorrito de Varón Dandy (yo solo no, lo hicimos varios) a la cocacola, y así nos hicimos unos cubatas. ¡Hombre!, no era el sabor del ron, pero no estaba malo. Y, sobre todo, cuando después echabas un eructo, se olía muy bien, estaba la compañía perfumada.

Un abrazo.