viernes, 1 de enero de 2010

Otra vez en la puerta del Sol


La noche de San Silvestre pasó y el viejo año dio como siempre sus últimos coletazos en un maremágnum de uvas, champaña y juerga más o menos fingida. Volvieron por un momento los recuerdos de los seres queridos que se fueron, las promesas de cambiar que nunca se cumplen y las esperanzas de que cualquier tiempo futuro sea mejor, mientras otra vez en la puerta del Sol volvía a bajar la vieja bola dorada al tiempo que las uvas se atragantaban en los gañotes inexpertos que todavía no han aprendido a llevar el ritmo de las campanadas. Ya no hay marineros ni soldados, como en los tiempos de la canción de Mecano pero la magia del viejo reloj sigue desafiando imperturbable al tiempo.

Gran razón tenían los hermanos Cano y Ana Torroja cuando decían que era el único momento en que todos los españolitos hacían por una vez algo a la vez. Y digo “tenían” porque, desgraciadamente, ya ni siquiera se cumple esta tradición pues en los últimos años podemos observar como se despide el año desde los lugares más variopintos: la torre de la iglesia de Sant Cucufat dels Pallerols, la basílica de Etxanolarraingoitia e incluso la ermita de San Críspulo Anacoreta, tan empinada en la montaña que hubo que retrasmitir las campanadas desde un helicóptero. Pero todo sea en aras de esta diversidad mal entendida y absurda que tanto gusta a separatistas, regionalistas varios y demás individuos que gustan de mirarse el ombligo con tanta profusión que acabarán herniándose.

Sinceramente, a la inmensa mayoría de españoles, sean de izquierdas o de derechas, altos o bajos, guapos o feos, les importa un pimiento donde escuchen las campanadas toda esa fauna moderna. Nuestro reloj es el de siempre, el de la antigua Casa de Correos que todos recordamos como una institución en estas fechas y donde, año tras año se renueva la tradición que nunca ha de morir, dicho sea con permiso de los apocalípticos del cambio climático y de los puñeteros profetas de tres al cuarto que cada año predicen el fin del mundo para el siguiente (aunque nunca aciertan, que Dios es sabio y no les dará ese gusto).

También pareciera hoy que fuéramos a comenzar una nueva vida. Craso error, la Nochevieja no es más que eso, otra noche más que, por azares del calendario se ha convertido en límite de una etapa porque, en mi opinión, el año “real” u “oficial” comienza en Septiembre, cuando se cierra el ciclo de descanso estival y comienza realmente todas las actividades académicas, empresariales, comerciales, etc. No obstante, el tiempo parece haberse puesto de acuerdo para que hoy sea la frontera y se abra una brecha ente lo viejo y lo nuevo.

Pero no voy a ser yo quien quiebre las tradiciones, pues para eso ya están las gentes políticamente correctas, que probablemente cambiarán en un futuro esta fecha por la del año nuevo musulmán, con toda probabilidad bastante más aburrida en festejos. Es por ello que os deseo un Feliz Año Nuevo que os sea venturoso en todos los aspectos, y esperemos que éste 2010 marque el comienzo del fin político de un conocido personaje conocido por sus múltiples errores, y cuyo principal mérito ha sido —como bien dijo mi amigo y bloguero Cualquie, que a la sazón es primo mío— convertirnos a muchos en periodistas aficionados.

Feliz 2010.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y casi profesionales, chinito, este Zp es un portento, ha logrado crear una generación de escritores que ni los del 98 y el 27 juntos.
Así, es, por otra parte, otro año más que empieza y otro que acaba, y aquí estamos, suenen las campanadas donde suenen, aunque para nosotros, se den donde se den, siempre sonarán ahí, en nuestra Puerta del Sol; está en nuestra infancia y en nuestra sangre ya.
Un gran abrazo y Feliz año nuevo.

Alberto dijo...

Feliz año nuevo, Emperor.

La Puerta del Sol, es el lugar emblemático en España para despedir cada año.

Hablando de despedidas, acabo de publicar la mia de las páginas de los blogs de LD. Y te informo que he diversificado la actividad en dos nuevos blogs. Lo explico todo en esa despedida.

Esperoque hayais tenido una buena entrada de año, querido amigo.

Un fuerte abrazo.