sábado, 3 de abril de 2010

El error de la tricolor

Viernes, 11 de Germinal.

En estos días se observa con profusión el color morado en las túnicas de los nazarenos que salen en procesión por los pueblos y ciudades de España; de esa España confusa y aturdida que duda de tantas cosas, hasta de su propia existencia como Nación, pues hasta ese extremo hemos llegado. Es más, la incertidumbre alcanzaría incluso la citada vestimenta penitencial pues en realidad no es morada sino púrpura, en contra de lo que la mayoría cree

Debemos recordar a este respecto que el morado es un color más claro que el púrpura, que viene a ser una especie de violeta oscuro, como puede comprobarse en la siguiente imagen que demuestra las diferencias entre ambos y otro que saldrá a colación.



Dicen que fue Alejandro Lerroux el que ideó un tercer color —morado o púrpura claro— para la enseña de la segunda República, de modo que sustituyera al rojo inferior de la hasta entonces existente y tachada de monárquica. Tal idea se basaba en el homenaje al pendón morado de Castilla, histórico reino que había sido ensalzado por los intelectuales del 98 como paradigma de la esencia de España. Sin embargo, nunca existió un pendón morado de Castilla. Según diversas fuentes históricas, lo que vieron aquellos prohombres de la Segunda República fueron viejos pendones castellanos desgastados por el paso del tiempo en los que el color original se habría desgastado por el paso del tiempo, trasmutándose así al idílico morado tan del gusto de la progresía.

El pendón de Castilla era de color carmesí, que es el tercero en discordia en esta discusión cromática, y el que presenta la actual bandera de Castilla y León, si bien en otras Comunidades presenta diversas tonalidades. Como puede comprobarse, es un color rojo fuerte que lleva algo de azul, lo que le da un tono muy ligeramente violáceo pero nada morado ni púrpura. De este modo, si se hubiera mantenido el original castellano, la bandera republicana habría quedado así:


Es evidente que nada o casi nada habría cambiado si se hubiera respetado la auténtica historia.

Este error sobre el inexistente pendón morado viene desde muy antiguo como puede comprobarse por los siguientes aspectos:

1. Se decía que moradas eran las enseñas de los comuneros de Castilla, cuando en realidad sus tropas sólo de distinguían por las cruces rojas que llevaban en sus casacas, en contraposición a las cruces blancas de los soldados imperiales de Carlos I.

2. Asimismo se asoció el morado con el espíritu liberal, ya que un grupo de liberales radicales opuestos a Fernando VII y que se hacían llamar Los Comuneros (nada que ver con los anteriores) usaban una bandera morada con un castillo, emblema que ha sido adoptado en nuestros días por los nacionalistas castellanos más radicales, que también los hay.

3. Por otra parte, Mariana Pineda fue ejecutada por ser la encargada de bordar una bandera liberal de color morado con un triángulo verde en el centro (de claras reminiscencias masónicas) y el lema Libertad, Igualdad y Ley.

4. Diversos regimiento españoles, desde muy antiguo, adoptaron el color morado en su uniforme. Tal es el caso del Tercio de Castilla, luego regimiento Inmemorial del Rey, y otros.

Y, sin embargo, paradojas de la vida: la enseña del bando nacional hasta 1938 fue la bandera nacional actual…con el escudo republicano, prueba de que todavía no existía un criterio uniforme y de que una parte de los sublevados apostaban por mantener la República aunque reformándola. Cosas de la vida.


(NOTA: Este post está escrito en color violeta que, a estas alturas, vaya usted a saber cuál es)

2 comentarios:

Ariovisto dijo...

Lo importante es que los colores que uno lleva por dentro ni se diluyan ni se decoloren... Pese a "Pepito Lejías" y sus intentos zetapatrios.

Agradable reencontré, monsier l'empereur

CURRO dijo...

Todo eso que nos cuentas pasaba por el ahorro.
Al ser muy caro el tinte de cochinilla, solía emplearse el de sangre de toro, que se fotodegradaba en morado con bastante rapidez.