Andamos en tiempos de Semana Sancta e aunque non paresce apropiado, bien viene aqueste párvulo cronicón pues en el mismo se contienen valiosos escriptos que buenos son para todos, a no ser para quienes buscan los males e, por ende, su perdizión.
Dize el libro de los libros, la Biblia de Nuestro Sennior: Quando des limosna que tu mano sinistra non sepa lo que faze la diestra. E una muy cierta ensennança es, e incluso provechosa atque sabia para nuestro tiempo, que es notorio e preclaro que lo que sirve para las manos sirve para todo por estensión e también para la política, pues esos omnes que caieron en las tinieblas de las ideas que dizen progresía tienen por costumbre vaciar la faltriquera pública asaz raudo de manera que las arcas se vazían presto quedando solo telarannas.
Mas héteme aquí que es arduo que la susodicha mano es artera e falaz atque lo sabe todo pues se sirve de alcahuetas para estar al tanto de todo lo que aconteze en la economía del organismo. E quien fablare de economía, lo puede también fazer de política. Como enxiemplo puede citarse a cierto preboste de cráneo huérfano, tez sin la su color, barba rala, atque enxuto cual clérigo cerbatana —que diría el gran Quevedo— presumía de saberlo todo y de todos al disponer en sus tiempos de un maléfico sistema de alcahuetería electrónica que usava con asaz frequencia.
Por ende, non permitamos en demasía que nuestra mano sinistra sepa de las cosas más de lo que ameritan las normas. El asunto es complicado pues ambas manos están cerca, más la diestra es innocente e non se percata de las maldades que urde el magín de la sinistra. Un sabio predicador radiofónico proclamó a la diestra commo “maricomplejines”, criticando ansí el afán de ésta en que non se note que es diestra porque a vezes grande vergüenza tiene de serlo e incluso de parescerlo. E non debería ser ansí, porque la sinistra seguirá con grande furor e criticándola aun quando aquella disimule su verdadera naturaleça por no quedar mal a la vista de todos los omnes e mugeres.
Dixo Christo Nuestro Sennior que el bien deve fazerse sin que los demás lo sepan para que sea más efectivo. E ansí debe de ser puesto que además, algunos omnes arteros e falazes que gustan de la mano sinistra aprovecharán la ocasión para fazer la punneta a cualquiera obra que de antemano sea buena, estropeandola e viciándola atque vilipendiándola con el nezio argumento de que non es progresista.
Ansí pues, próceres de la diestra, estad vigilantes a vuestra mano sinistra e a vuestros vezinos que pudieran ser personages al mismísimo serviçio de la herexía oscura que llaman izquierdismo la qual se vale de los más variopintos personages para sus nefandos intereses. Ora unos que llaman canisflautae, ora otros que pertenecen a la secta de los indignati e incluso algunos que dizen facer grande aiuda a los siervos pero que luego viven commo senniores e que están liberados de tareas de la gleba cobrando sus buenos maravedíes sin dar un palo al agua.
Mirad que fuerzas oscuras os azechan e non darán tregua. Avisado quedades, Mariannus.
Nihil obstat. Imprimatur.
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miércoles, 11 de abril de 2012
Grandioso Opúsculo sobre la diestra e la sinistra que contiene provechosas ensennançcas para moços e anzianos.
viernes, 6 de abril de 2012
El oxímoron de la estética
Con los primeros calores de la primavera vuelven a otearse por las calles y plazas de España numerosas legiones de teutones, britanos e incluso escandinavos provistos de ese espantoso atuendo nada poético pero que constituye un oxímoron en eso de la estética: Las sandalias cuasi franciscanas con tupidos calcetines blancos, naranjas o estampados con múltiples motivos. Algún despistado pudiera aventurar que es un homenaje anglosajón a la Semana Santa que se celebra estos días, pero no. Para los portadores de tan chocante indumentaria no se trata precisamente de una penitencia pues ello las portan tan pichis y orgullosos. El choque visual que produce aqueste conjunto así como las posibles emanaciones aromáticas que puedan derivarse del mismo en la tórrida Hispalis o en el fogoso Magerit desaconsejan su utilidad pero ellos erre que erre. Los hay que incluso no se conforman con ir provistos del contradictorio atuendo para visitar las zonas monumentales, sino que lo llevan hasta la playa. Esa arena ardiente y seca pegándose a las calzas de algodón —o incluso de perlé, que también se ven— debe ser asaz molestísima pero nada les detiene en su ímpetu de portarlos. Pido a Dios que introduzca en las mentes de estos pueblos del Norte, prácticos y lógicos por otra parte, la imperiosa necesidad de corregir la incongruencia de usar una prenda de verano con un adminículo que se creó para proteger los pies en invierno o al menos cuando el sol no aprieta en demasía. Además, quedan muy horteras. |
martes, 3 de abril de 2012
La Hora del Emperador no es la Hora del Planeta
domingo, 4 de septiembre de 2011
El Capricho
miércoles, 31 de agosto de 2011
Firenze, Toscana, Italia
lunes, 1 de agosto de 2011
No quedan días de verano
No quedan días de verano, que dijo Amaral y, desde luego, tampoco hay fechas en el calendario para perdonar lo que has hecho, como apuntó con tristeza Rubén Múgica aunque esta vez no se refiere sólo a los asuntos del Norte, que ya es. Sentiremos tu ausencia y nos acordaremos de ti, tenlo por seguro, pero no porque te echemos de menos sino porque tenemos bien presente lo que nos has dejado; no se puede borrar lo pasado en estos siete años negros.
Siete años de desgracia, como si se hubiera roto el espejo de España por una maldición de Némesis, la que castigó a Narciso a enamorarse de sí mismo y a quedar atrapado en el charco de agua observando su propia imagen. Otros nuevos imitadores de aquel mito quedaron también embelesados hace un tiempo, como si la imagen que devolvía el espejo fuera maravillosa. Mas no, era sólo un espejismo, un sueño de la razón que nos llevó a creer que éramos dioses cuando nuestra verdadera naturaleza era solo de ídolos de barro.
Siguió girando, no obstante, el tiovivo de las ilusiones y de los engaños durante siete años hasta que la realidad se abrió paso y todos la contemplamos con el corazón en un puño. El camino escogido había sido el peor de todos, pero fue bueno y bonito mientras duró, por lo menos al principio. Ahora la senda se torna áspera, dura y llena de obstáculos, vendrá el llanto y el crujir de dientes, pero todavía incluso a pesar de ello habrá ciegos de mente que achaquen los males a entes difusos: los mercados, los especuladores, el destino.
El futuro que nos dejas es incierto y lleno de negros nubarrones que acechan sobre nuestras cabezas a la espera del trágico desenlace que muchos presienten y que casi todos esperan. Porque esto no hay quien lo arregle en mucho tiempo, ni las gaviotas, ni mucho menos las rosas.
Ahora caminaremos con recelo para no volver a caer en otro desengaño. No volvamos a ser ingenuos. No volvamos a creer en otro como tú.
Desde luego si pienso en ti, siento que esta vida no es justa.
miércoles, 13 de julio de 2011
La berenjena futbolística
Una asociación republicana ha creado una camiseta para la Selección…para la hipotética selección republicana de fútbol. De este modo, ya los previsores pueden tener en su ajuar el atuendo adecuado para echar un partidito en tiempos venideros si se da la vuelta a la tortilla. La zamarra en cuestión es bastante poco agraciada y recuerda a una especie de chándal bolivariano; asimismo incorpora una estrella roja en el escudo pero no es nada prosoviético, aunque lo parezca, sino el símbolo de campeones del mundo.
Vuelven a olvidarse de que estos colores no son los de la República, sino la de un régimen republicano que duró ocho años y que constituye uno de los momentos más trágicos y funestos de la Historia de España. Durante la primera República, la bandera era la misma de ahora pero eso no se cuenta en los círculos izquierdistas más radicales porque se les caerían los palos del sombrajo a más de alguno.
No teníamos bastante con el “moderno” y necio mote de “la Roja” —aunque es evidente que va con segundas— para ahora encontrarnos con este amasijo cromático que vestirían los futbolistas a modo de modernos nazarenos laicos; la única duda es cómo se llamaría al combinado nacional que vistiera aquesta T-shirt (que dirían los cursis). Quizás, la “rojimorada”, quizás la “berenjena” e incluso quizás la “permanganata”. La causa de esta última y pintoresca denominación se debe al permanganato potásico (MnO4K), un producto moradísimo que lo mancha y lo pone todo perdido aunque tiene sus virtudes, pues antiguamente se usaba sobre el genital instrumento en lavajes para prevenir las enfermedades propias del fistro sexual cuando éste se usa fuera de casa y en lugares donde no se debería usar si no se quiere tener una bronca con la parienta que resultaría asaz turbulenta.
En fin, Serafín que no parece que vayan a vender muchas pero ahí está la cosa y ya se sabe que sobre gustos no hay nada escrito. Lo que sí van a conseguir un día de estos es que un servidor se vuelva monárquico, que mira que es difícil, oye. Claro que cosas más raras se han visto.










