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jueves, 17 de marzo de 2016

Dos de Mayo



En esta fecha, los madrileños y todos los españoles de bien recuerdan y conmemoran el heroico levantamiento popular protagonizado por unas gentes humildes armadas con palos y navajas y unos cuantos soldados al mando de los capitanes Daoiz y Velarde y el teniente Ruiz. Este puñado de valientes se enfrentaron en tal día como hoy de 1.808 al entonces ejército más poderoso del mundo en una lucha desigual que supuso el comienzo de la Guerra de la Independencia que se prolongaría durante seis años hasta la victoria final.


El horror de la barbarie de este día fue plasmado por el genio inmortal de Francisco de Goya, en cuadros tan célebres como La carga de los mamelucos en la puerta del Sol y Los Fusilamientos de la Moncloa. La hazaña fue brutalmente represaliada por las autoridades militares francesas, que fusilaron a numerosos patriotas madrileños el 3 de Mayo en la Montaña del Principe Pío, algunos de los cuales reposan en un pequeño cementerio cerca de la ermita de San Antonio de la Florida, en cuyas inmediaciones fueron asesinados.


La gesta del pueblo de Madrid se extendió rápidamente a toda España, a lo cual contribuyo en gran manera el bando del famoso Andrés Torrejón, alcalde de Móstoles:

La Patria
está en peligro
Madrid perece víctima de la perfidia francesa.

Españoles ¡Acudid a salvarla!


(salvo de lo de la perfidia francesa, el resto de las frases tienen actualmente una vigencia que pone los pelos de punta)


Dos lecciones hemos de aprender del Dos de Mayo. La primera es que supuso el desencadenante de una tarea de unión nacional que culminó con la derrota del invasor en 1.814. La guerra de la Independencia es, probablemente, la última vez que los españoles estuvimos unidos como un solo hombre, y la demostración palpable de que la unidad de un pueblo, de los miembros de una única nación, puede acometer la realización de grandes tareas por difíciles que parezcan. No es preciso hoy día liarse a tiros con nadie, pero sí se demuestra que la unión hace la fuerza y resuelve los problemas más eficazmente. Eso de que la diversidad fortalece la unidad no se lo cree ni el Tato. ¿Se imagina alguien que si sólo unas regiones se hubieran levantado y otras no habríamos logrado la victoria?


La segunda cuestión se refiere al hartazgo popular ante una situación inadmisible. España no se halla hoy invadida por una potencia extranjera, pero sí por algo probablemente peor: Dos virus que amenazan con infectar y destruir al organismo de la Nación. Uno es el separatismo, otro el odio reencarnado en la izquierda más radical. Frente a ellos, la peligrosa indiferencia del gobierno de la Nación, que poco o nada hace por evitar el peligro.


Es por ello necesario la recuperación de ese espíritu que vuelva a recuperar las esencias de España y la Libertad. No hacen falta armas esta vez ni son deseables; basta la razón y la palabra.

¡VIVA EL DOS DE MAYO!

miércoles, 22 de mayo de 2013

El día de Santa Rita


Veintidós de mayo, festividad de Santa Rita, abogada de lo imposible. El día de hoy es para este cronista iconoclasta un tanto especial, ya que el colegio al que iba de pequeño se llama precisamente Santa Rita y celebra su fiesta grande el 22 de mayo. La conmemoración era solemne con misa, fiesta, campeonatos deportivos, entrega de premios a los alumnos más destacados (a mí no me dieron ninguno) y demás.

He encontrado precisamente una foto de mi clase de 2º de Bachiller (no LOGSE) que nos hacían por estas fechas y en la cual se puede contemplar en la fila de abajo el cuarto por la derecha, con pantalones cortos, orejas descomunales de soplillo (ya no las tengo así, afortunadamente) y cara de niño bueno (tampoco lo soy). Puede asimismo observarse la estética fashion años 70 style de mis condiscípulos; algunos con corbatita, otros con cara de pasmados y todos, en general con ese aire de inocencia del que carecen la mayor parte de las generaciones de hoy día, enfrascados en batallas galácticas con la Play Station y enganchados al teléfono móvil; hoy son más listos —no el sentido académico— y más maliciosos que los de nuestra época.

Photobucket
Y siendo hoy Santa Rita, pues qué le voy a pedir: un imposible, por lo menos tal y como está hoy la situación. Que se jubile ZP no, porque eso no se le pide a un santo; simplemente que este mapa que se expone a continuación siga así como está y como lo he puesto: de una pieza y sin autonomías, si es posible. Abrazos para todos y besos para todas.
autonomiasno.gif picture by ttesk

jueves, 7 de junio de 2012

Orgulloso de ser español

Los españoles son demasiado orgullosos para aceptar un rescate europeo


Pues sí señores europeos y, sobre todo, alemanes. Somos pobres pero orgullosos; es un defecto pero también una grandeza. Forjamos un Imperio, descubrimos un Nuevo Mundo, derrotamos al ejército más poderoso del mundo cuando tuvo la osadía deinvadirnos. Tenemos motivos para ser orgullosos.

Somos y hemos sido siempre pobres. Por nuestra incultura en un principio, por nuestros pésimos gobernantes desde siempre. Pero tenemos algo todavía en nuestros genes que ni la señora Merkel ni el Sursum Corda podrán torcer: el orgullo de ser español que es el motor de las grandes cosas hechas por esta nuestra Nación, la más antigua del mundo, a a lo largo de la Historia

Quieren ustedes que pidamos ayuda para exprimirnos después hasta las cachas y crear una especie de Protectorado en España. Poco ganaríamos, salvo la poco probable desaparición de las taifas autonómicas. A cambio, la pérdida de la soberanía, la ruina total de los ya exhaustos bolsillos patrios y la pérdida de miles o millones de empleos (algunos justificados, pero otros no) en las Administraciones Públicas.

Sé que el nuestro es un orgullo poco práctico para su cuadrada mentalidad sajona y protestante mas es el que tenemos. Hidalgos pobres somos, pero también hijos de Dios y nunca siervos de los hombres, que si fuere necesario abandonaríamos ese contubernio de la Unión Europea con gran alegría de muchos así como esa nefasta moneda que nos tiene esclavizados.

Para que nos rescaten así, mejor que venga el Capitán Trueno, que por lo menos es de los nuestros. Lucharemos mientras podamos y si no, caeremos con honra pero no nos ayuden a cambio de estigmatizarnos para siempre y encima les tengamos que estar agradecidos.

Orgulloso de ser español.



viernes, 4 de marzo de 2011

...Pero era un hombre valiente


Viernes, 13 de Ventoso del año CCXIX. Jour de fumeterre (fumaria).

No era el más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente…

Comienza así la más famosa obra de Pérez Reverte, dedicada a Don Diego de Alatriste y Tenorio, aquel espadachín que en sus tiempos de gloria se había batido el cobre como soldado de los tercios Viejos en las guerras de Flandes. Eran tiempos duros aquellos del comienzo de la decadencia del Imperio y los grandes pensadores advertían ya del ocaso. Don Francisco de Quevedo miraba los muros de la patria suya —que es la nuestra— y los encontraba desmoronados a la par que avisaba de la caducidad de la valentía, quizás por la acomodación a la buena vida o simplemente por el aburrimiento que se origina por creer que el esplendor es perpetuo y no hay que renovarlo.

Desde los albores de la civilización, los españoles fueron un pueblo valiente y emprendedor. Combatieron a los romanos y perdieron, pero fueron capaces de integrarse en aquella cultura que, junto con el cristianismo, sentó las bases de la civilización occidental. Lucharon durante ocho siglos contra la morisma hasta derrotarla, y lo consiguieron porque defendían la cultura y los valores que les dejaron sus ancestros. Descubrieron luego un nuevo mundo e instauraron un Imperio cuyos confines se extendían por todo el orbe.

Comenzaba en tiempos de Alatriste la decadencia, aunque a la vez surgía un Imperio de las Letras y las Artes que no ha tenido parangón en la historia y que compensaba las sombras que se cernían sobre aquella España de los Austrias. Pero todavía quedaba algo de valentía, e incluso duró hasta principios del XIX cuando se derrotó al ejército más poderoso del mundo que había invadido nuestra Nación con engaños y artimañas, saqueándola y llenándola de oprobio.

Desde entonces y hasta ahora aquel espíritu audaz que caracterizaba a las gentes humildes de Hispania —pobres e incultas si se quiere, pero valientes y con honor—, se ha ido diluyendo en una mezcolanza de odios mutuos, barrigas llenas y adoctrinamiento en lo que se debe ser y cómo hay que ser. Vivimos en una sociedad en la que se tiene la sensación que va a acabar de un momento a otro, presa de su estulticia y de su inacción y en la que sólo priman el interés particular, la buena vida y el “que a mí me dejen en paz y que otro se encargue de ello”.

Quedamos pocos, muy pocos, que seguimos creyendo en aquellos valores que nos legaron nuestros antepasados: Patria, Libertad, Justicia, Honor, Progreso (que no progresismo). Para seguir sosteniéndolos hace falta valor, pues el orden que algunos establecieron tiene su propia escala interpretando estos conceptos a su modo —por ejemplo, “nación discutida y discutible”— y considerando subversivos a quienes no se acomodan a dichas interpretaciones.

No seremos piadosos; incluso a veces podemos pecar de deshonestos pues el ser humano es débil, pero no perdamos la valentía aunque tengamos miedo. Recordemos que el valiente solo muere una vez mientras que el cobarde lo hace muchas veces a lo largo de su vida. Continuemos en la Resistencia.

España y Libertad.

Fuerza y Honor.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Cuba, otra vez España




Hay ideas que pueden parecer sueños imposibles pero no por eso dejan de acariciarse pues en las mismas late la esencia de todos nosotros que un día estuvo y que siempre estará. Hace años, Cuba era española; ahora, numerosos intelectuales y exiliados cubanos piden que vuelva a ser una Comunidad Autónoma de España.

Facebook

http://cuba21.blogspot.com/2007/04/cuba-espaola.html

Cuba española

Las razones de tan insólita pero deseable opción no hay que buscarlas sólo en el afán de librarse del régimen castrista. La Habana es Cádiz con más negritos, que decía Carlos Cano (a quien Dios tenga es su Gloria) y razón no le faltaba; quizás sea Cuba donde la herencia y el legado español laten con más fuerza. Según las fuentes de los promotores de la idea, la mayoría del pueblo cubano la apoyaría puesto que las raíces de consanguinidad (aun tras la mezcla de razas) son mayores que en otros países hispanos y las costumbres muy parecidas, salvando las lógicas distancias.

Conviene recordar que Cuba siempre fue España. Había dejado de ser una colonia en muchos aspectos y los cubanos eran españoles por nacimiento. Quizás si la autonomía que se le concedió hacia 1870 se hubiera desarrollado adecuadamente, otra hubiera sido la historia (parece ser que los partidarios de la autonomía de entonces eran más que los de la independencia). Pero, además de los errores de España, la causa fundamental de la pérdida fueron los intereses del “amigo americano” que siempre ha ansiado el control de la Perla de las Antillas —incluso intentó comprarla varias veces a España—; de ahí a la guerra de 1898 sólo hubo un paso. Desde entonces y hasta la revolución castrista, Cuba, aun independiente, siempre estuvo en mayor o menor grado bajo la mirada de los Estados Unidos.

Las ventajas de la unión de Cuba a España serían evidentes para ambos países; Cuba podría modernizarse y España beneficiarse de los recursos cubanos. Pero los inconvenientes son muchos. Obviamente, los Estados Unidos no la verían con buenos ojos, teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto y ya harían lo suyo porque no cuajara. Por otra parte, el coste económico para España sería muy elevado y más en la situación en que ésta se halla, y en Bruselas tampoco es de suponer que anden por la labor.

A pesar de todo, las ideas románticas nacen en el corazón y la fuerza de éste a veces puede con todo. Por eso, este que escribe no puede sino ser partidario de esta unión. Sin embargo, no deja de ser triste que, mientras unos quieren volver, otros españoles quieren marcharse. Y estos están bastante más cerca, aunque sólo sea en distancia.

Fuerza y Honor.

sábado, 10 de julio de 2010

Hilos de colores patrios



España renace tímidamente. Sólo un poco, quizás, pero algo emerge del ostracismo impuesto en los últimos años en aras de las diferencias y la pluralidad, esa palabra tan mal entendida y tan odiosa a veces. Posiblemente estemos simplemente ante un espejismo pasajero fruto de unas cuantas victorias futbolísticas y de los vaticinios de un cefalópodo con supuestas artes adivinatorias, pero todo es válido con tal de que la única Nación vuelva a cobrar fuerzas en los castigados espíritus ciudadanos, aparcando por un tiempo la secular amargura de ser español que arrastramos desde tiempos de los Austrias (y lo que te rondaré, morena).
Preocupa mucho en ambientes secesionistas la profusión de banderas y símbolos patrios, incluso en aquellos territorios donde se asientan los partidarios de mitos inventados y los benefactores de jíbaros. Y no es para menos; han descubierto a su pesar que el todo sigue siendo más que las partes, por mucho que éstas intenten ser “toditos” o mejorables imitaciones de un todo a cien o, peor aún, de un todo a diecisiete. El corazón de la mayoría sigue siendo rojigualda y se manifiesta en cuanto tiene ocasión para hacerlo. Puede que mañana la efusión acabe, pero el poso allí seguirá esperando otra oportunidad que cuente con el permiso de la política corrección que nos asola.
Uno no podía ser menos y, cavilando como aprovechar esta breve etapa de patriotismo decidió echar mano, no de la bandera, que también la tiene y bien grande, sino de las pulseras. Muchos recordarán aquellos hilitos de plásticos que se vendían en los piperos y tiendas de frutos secos y que, convenientemente trenzados permitían hacer llaveros, pulseras y hasta figuritas varias. Con el tiempo, he aprendido que se llamaban hilos Scoubidou, vocablo que recuerda a la versión francesa de Scooby Doo, aquella serie de dibujos animados cuyo protagonista era un perro grande y miedoso, a la sazón mascota de una pandilla de jovenzuelos bastante cursis y sabelotodos que resolvían enigmas misteriosos en un santiamén. Bien valdrían como colaboradores en cuestiones de gobierno y otras hierbas, y si a ellos se les uniera el pulpo Paul, el equipo asesor sería incontestable. Pero no demos ideas, no vaya a ser que nos hagan caso y tengamos Zapatero para diez años más.
Pues bien, armándose de paciencia e intentando resolver el misterio del trenzado, se ha vuelto a conseguir una pulsera de hilos de plástico como las de antaño y que luce bastante bien. No les gustará seguramente a algunos (más por el cromatismo que por la calidad de la técnica), pero ya se sabe que hay gustos para todos y las opiniones son como los culos; cada persona tiene uno. En eso sí somos distintos.



domingo, 4 de julio de 2010

España existe

Tres meses por lo menos hacía que no escribía. Las obligaciones laborales y familiares, el cansancio lógico después de cuatro años de escritura, y también el desánimo y la sensación de estar predicando en el desierto han influido en este bloguero para cesar su actividad por un tiempo, que ahora parece tocar a su fin. Ha influido, asimismo, la llamada de mi gran amigo Nieto que me ha animado a ello y al que se corresponde —en lógica justicia— que este post vaya a él dedicado.
Después de un paréntesis tan prolongado, nada parece que haya cambiado en España, salvo a peor, como es lo habitual en esta época zapateril. Por si teníamos pocos problemas, parió la abuela y la bisabuela, dándonos cuenta de golpe y porrazo (los que no se habían percatado, que todavía eran muchos) de que nuestra nación está en vías de entrar en la ruina más absoluta, si es que no lo ha hecho ya. El decretazo zapateriano y sus recortes ha sido como el jarro de agua fría que ha abierto los ojos al adormecido hispánico para darse cuenta que la Arcadia Feliz de la progresía no era más que un espejismo que, como dirían en las películas, “fue bueno mientras duró”. Lo malo es que ni siquiera fue.
De repente y como por ensalmo, multitudes de españolitos, antaño fervorosos de la ceja, comienzan a echar denuestos de su otrora ídolo y juran y perjuran que no le volverán a votar. De momento, las encuestas así parecen apuntarlo aunque, teniendo en cuenta la habilidad para el marketing y la propaganda que siempre ha caracterizado a la izquierda y lo poco atractiva que sigue siendo la derecha para muchos, ya veremos en qué acaba todo esto.
Mas la debacle no es sólo económica, que ya de por sí es grave, sino también nacional, que es bastante peor. El estatuto de Cataluña ha salido adelante con pocas modificaciones, y se consagra la barbaridad que representa, siendo bastante acertadas las palabras de muchos (Federico Jiménez Losantos y César Vidal, por ejemplo) en el sentido de que España se ha convertido económica y políticamente en una colonia de Cataluña o, mejor dicho, de los nacionalistas catalanes, y que a lo mejor más convendría la independencia de una o de la otra pero no este desaguisado.
Y, sin embargo y a pesar de todo, España existe. Los triunfos en el Mundial de la selección nacional de fútbol —a la que algunos llaman “la roja” sin mala intención y otros con bastante intención— han despertado una pasión que, al contrario de otras veces, parece ir más allá de lo deportivo. Jamás se había visto tanto apoyo popular, banderas en balcones y locales, pulseras con los colores patrios y gentes ataviadas con la camiseta de nuestros colores. Dicen que en épocas de crisis salen a la luz todos los sueños y las esperanzas que hagan olvidar nuestros problemas, pero la intuición le dice a éste que escribe que también subyace ahí un deseo más o menos explícito de que España es y existe. Como el Ave Fénix que se consume cada quinientos años y vuelve a resurgir de sus cenizas, la Nación española brillará con fuerza y energía al final de este ya largo período de sombras a la que ha sido arrastrada por la ambición de unos y la complacencia de otros.
Yo soy español, español, español…

martes, 9 de marzo de 2010

Por una bandera en las aulas

Martes, 17 de Ventoso.

En estos tiempos de desunión vestida de modernidad son loables iniciativas como la que se relata. En Facebook existe un grupo que propugna la colocación de una bandera española en todas las aulas y escuelas de la Nación. Obviamente esta iniciativa sería seguida de buen gusto en muchos sitios, mas se presume problemática en aquellos territorios donde el nefasto cáncer del nacionalismo sigue haciendo de la suyas, esté o no en el gobierno de la región correspondiente.

http://www.facebook.com/orgulloso.de.ser.espanol?ref=sgm

La enseña nacional ha sido considerada en muchos ambientes como un símbolo de derechas o incluso de ser facha, lo cual es algo así como confundir el culo con las témporas pascuales. En otros países de larga tradición democrática se sienten orgullosos de su bandera y se expone en la mayoría de los lugares, incluidos las escuelas. Sin embargo, en España, ya sea porque muchos miembros de la izquierda sienten todavía afecto por la bandera tricolor —que, por cierto no es el símbolo de la República, sino sólo de la funesta segunda República—, o porque el franquismo exaltaba los valores de los símbolos patrios se sigue sintiendo un cierto recelo por parte de algunos de mostrarla o de honrarla.

Tan sólo parece que puede exhibirse sin problemas cuando la selección gana un partido de fútbol y ese patriotismo por horas no parece lo adecuado. El que ama a España lo hace en todos los tiempos y en todas las ocasiones, pues la lleva en el corazón siempre y no sólo para ciertas celebraciones. Quien honra su bandera ama a su país.

Por eso es muy loable el proyecto que nos ocupa. La presencia de la bandera en el aula haría que en los escolares prendiera de manera más efectiva el amor y el respeto a la Patria. Si ello se conjuga además con el respeto al profesor y su autoridad —muy acertada a este respecto las propuestas de volver a colocar tarima en todas las clases— mucho se ganaría en la recuperación de valores que nunca debieron minimizarse.

Somos una gran Nación y por eso algunos intentan separarnos, pero no lo conseguirán por mucho que se empeñen. Viva España.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Los penúltimos españoles

Corren tiempos difíciles para aquellos que sienten la idea de España como vital. Se podrá afirmar que existen muchas ideas sobre nuestra Nación, pero forzosamente entonces tendrían que converger en algún punto, y no es así. Por un lado, se encuentra la teoría políticamente correcta del llamado “patriotismo constitucional” que no deja de ser un absurdo puesto que carece de sentido ligar una idea que trasciende los siglos a una Ley que es susceptible de cambio y por tanto efímera, por muy respetable y Magna que sea. Más bien parece que el significado interesado que se intenta dar esta frase es la de que no se puede ser patriota sin respetar la Constitución, lo cual a primera vista puede parecer aceptable, pero entonces volvemos al punto anterior. Si un día se modifica la Ley, ¿significa entonces que los que acataron la anterior Constitución no son patriotas? Evidentemente parece que no, por lo menos en la mayoría de los casos, por lo que al final el lógico razonamiento es que eso del patriotismo constitucional es difícil de asimilar.


Por otro lado, se encuentra la idea progresista-nacionalista de España, que es tan confusa que probablemente muchos de los que la defienden ni terminan de entenderla. Una de las causas principales de este galimatías es que realmente esta idea son dos —separatista e izquierdista—, que a veces se solapan mientras que otras divergen por completo. La vertiente separatista es muy clara: España no es más que el Estado al que hay que exprimir para beneficio propio hasta que se consiga la a veces “anhelada” independencia. Y dice “a veces” porque muchos nacionalistas no desean realmente la secesión, conocedores del caos que esta decisión acarrearía para sus correspondiente Taifas, prefiriendo una independencia “de facto” más cómoda en el seno de un ente abstracto que algunos denominan Estado Plurinacional, que simplemente actuaría como soporte y pagano (económico) de los estadillos asociados.


Frente a la anterior, se encuentra la idea izquierdista que es un laberinto aún mayor, puesto que se halla entre dos aguas. Muchos progres pueden sentir la idea de España, pero recelan en parte y no desean proclamarla abiertamente por miedo a que les llame “fachas” o bien por perder el apoyo de los separatistas, que siempre viene muy bien a efectos electorales; por ello adoptan una trayectoria oscilante pasando entonces de vez en cuando a adoptar de mejor o peor gana la vertiente separatista con matices y otras pugnando con ellos, pero siempre manteniendo la distancia con la “derechona”, aunque todavía no se han enterado que la misma ya no existe, salvo algunos radicales minoritarios.


En la esquina opuesta se hallan los que tienen un concepto claro de Nación y de Patria. Son personas sin adscripción política determinada, otros de derechas e incluso algunos de izquierdas que rechazan abiertamente los postulados anteriores. España es lo principal para ellos y la llevan en su corazón, sintiendo profundamente en el mismo los avatares negativos por lo que pasa. Son a los que, como Unamuno “les duele España”, reconocen la gloria de su pasado y sueñan con la grandeza futura el día que algún político adopte sus tesis, lo cual es, de momento, difícil. Son patriotas, pero no patrioteros.


Son los penúltimos españoles, que no se resignan a que su ideal desaparezca. Baste, como ejemplo de lo expuesto, un fragmento del artículo de José María Marco que ha inspirado esta reflexión:


A mediados de los años noventa, una tarde de primavera madrileña con ráfagas de viento fresco y el cielo encapotado, iba con Federico Jiménez Losantos dando un paseo cerca del Parque del Retiro. No eran circunstancias amables, mucho menos alegres, para ninguno de los dos. Debía de ser sábado, o domingo, porque recuerdo las calles casi vacías, con poca circulación.

En un momento de la caminata pasamos por delante de uno de los establecimientos militares que se levantan en la acera norte del Paseo de María Cristina, cerca ya de la Basílica de Atocha. En el patio, solitario y vacío, unos soldados estaban arriando la bandera nacional. Eran unos cuantos cadetes, firmes, ensimismados en una tarea de la que nosotros dos, desde detrás de la valla, éramos los únicos espectadores. Sonó un cornetín. La ceremonia fue limpia, meticulosa. En su seriedad y sencillez, encarnaba como pocas veces he visto la vigencia de la idea nacional española, el respeto que deberían suscitar sus símbolos y su naturaleza eterna, sagrada. Ni Losantos ni yo nos atrevimos a decir nada, pero como él siempre encuentra la forma de expresar lo que hay que expresar, incluso lo más difícil, cuando le miré se llevó una mano a los párpados fugazmente cerrados, como si quisiera reprimir unas lágrimas que a mí me habían inundado los ojos.


Fuerza y Honor.

domingo, 4 de octubre de 2009

San Francisco y El nombre de la rosa




Nunca fui meapilas aunque sí creyente, de ahí esta historia que relato un cuatro de Octubre, festividad de San Francisco, noble varón de la Iglesia y paradigma de la humildad que conduce al Reino de los Cielos. Hace mucho tiempo mi madre (q.e.p.d) me dio una estampita del Santo, escrita en tenues caracteres sepias y aparentemente frágil, de ésas que parece que están hechas en papel Biblia y se van a quebrar de un momento a otro como un fino cristal. Desde entonces, siempre la he llevado conmigo.
Hace un tiempo se rompió, quedando el pobre santo descabezado, posiblemente como consecuencia de cambio de cartera (que no de chaqueta). Logré encontrar otra de repuesto volviendo al hogar de mis ancestros, pues mi madre tenía muchas estampas; Santos y Vírgenes a los que rezaba con devoción todas las noches. Tanta cantidad tenía que mis hermanas y yo la llamábamos cariñosamente Palomeque, famosa tienda de objetos religiosos y estampas que hay en el centro de Madrid, donde lo mismo se puede comprar un libro con la vida de San Roque, que encontrar una estatua de San Simeón el Estilita, aquel venerable Varón que, según la tradición, se pasó gran parte de su vida rezando subido en lo alto de una columna. Algunos políticos intentar imitar la conducta de San Simeón el Estilita en eso de no bajarse de la columna, pero como lo hacen con otros propósitos y además de modo laico, es de suponer que tal conducta no sea del agrado del Señor.


En esa estampita de la que hablo puede leerse la bendición de San Francisco, que según dice en la leyenda que la acompaña —y yo así lo creo— es eficacísima para evitar enfermedades y otros males del cuerpo y del alma, además de ser un poderoso repelente que aleja a los demonios y otras criaturas del Averno. Como estos tiempos son desgraciadamente propicios para la aparición de todo tipo de desgracias y actuaciones del lado oscuro, estimo que es mi deber compartirla con vosotros. Aquí va:

El Señor te bendiga y te guarde
El Señor te muestre Su Rostro y tenga misericordia te ti.
Vuelva el Señor Su Rostro hacia ti y te conceda la Paz.
El Señor te bendiga.

Una bendición bellísima, a la vez que humilde, como lo fue el gran Santo de Asís. Y es que en las cosas más sencillas está la Verdad.

Precisamente a tenor de esto conviene recordar un memorable fragmento de la película El Nombre de la Rosa, adaptación de la magnífica novela de Humberto Eco y que interpretaba magistralmente Sean Connery en el papel protagonista. En el mismo se reunían los más ilustre varones de la Iglesia en la abadía que constituye el principal escenario de la trama para debatir un complejo y cuasi bizantino tema: ¿Era Cristo realmente dueño de las ropas que llevaba?
Según iban llegando los participantes casi podía uno averiguar cuál era la posible respuesta a tan prolijo enigma. Los padres franciscanos, en carreta tirada por bueyes y portando su túnica de arpillera y sus pobres sandalias; los enviados del Papa de Aviñón, gordos e hinchados como botas, en carroza tirada por briosos corceles y ataviados con los más ricos y polícromos oropeles propios de su cargo. El contraste era aterrador y, sin embargo, era evidente quien estaba más cerca de Dios y quien más cerca de los hombres y del mundo.
Algo así ocurre también en nuestros días, aunque en otros ámbitos. Mientras unos intentamos buscar la verdad y la razón con argumentos sencillos, otros disfrazan sus vacías ideas de ricos adornos dialécticos con los que aparentan que detrás de ellas hay algo sólido y verdadero, cuando en realidad todo su interior es falso. Sin embargo, resultan enormemente atractivos para muchas personas que no son capaces de buscar, sino que simplemente se dejan llevar por las promesas y las externas apariencias de aquellos que finalmente se servirán de ellos para sus fines.
¿Quién está más cerca de la verdad? Ya sabemos que verdad absoluta no hay ninguna en la tierra y no es cuestión de arrogarse lo que no existe en su totalidad; hasta en eso intentamos ser humildes. Pero sí creemos saber quien acumula más mentiras casi absolutas practicando el relativismo.
Saludos cordiales.

sábado, 13 de junio de 2009

Hoy es San Antonio


Pues si, señoras y señores, hoy 13 de Junio es la festividad de San Antonio, que era portugués, pero que realizó gran parte de su vida y milagros en Italia, de ahí lo de San Antonio de Padua.

Famoso es este santo porque se le atribuye la virtud de encontrar lo que se nos ha perdido o estamos buscando (por ejemplo, novio o novia), siempre que a él nos encomendemos. En Madrid tiene una gran devoción popular, celebrándose una verbena en las cercanías de la ermita a él dedicada y que se encuentra en la Florida, zona situada en las inmediaciones de la Montaña del Príncipe Pío. A la ermita se la conoce popularmente como San Antonio de la Florida y en ella se encuentran los frescos pintados por el inmortal Francisco de Goya, que también está aquí enterrado.

Según la tradición, las jóvenes que acuden este día a la ermita han de meter su mano derecha en una pila de piedra llena de alfileres de costura y los que se le queden enganchados en la mano son el número de novios que les pueden salir ese año. Lo de los alfileres no lo inventó un masoquista, sino las antiguas modistillas de los tiempos del siglo XIX, que echaban primero sus alfileres en la pila y luego metían la mano para ver lo del novio.

Es cuestión, por tanto, de pedir a San Antonio que nos ayude y encuentre una persona que lidere este país y le conduzca por buen puerto. Eso sí que sería un milagro, y de los buenos.

viernes, 15 de mayo de 2009

Semblanza de San Isidro



Hoy es la festividad de San Isidro, patrón de la Villa de Madrid, así como de los agricultores del mundo entero. Quiero por ello hacer un pequeño homenaje a este Santo humilde, pero rico en amor a Dios y en milagros (se le atribuyen más de cuatrocientos).

Isidro de Merlo y Quintana nació en Madrid a finales del siglo XI, aunque esto se supone, porque no se conocen muchos detalles de su vida con exactitud. Sus padres, que eran muy pobres no pudieron enviarle a la escuela, pero se encargaron ellos mismos de inculcarle sus escasos conocimientos junto con el amor a Dios y a la oración. Muy joven, Isidro entró al servicio de un rico propietario madrileño llamado Iván de Vargas, en cuya casa trabajaría toda su vida como labrador. Isidro se casó con una muchacha pobre, tan buena como él, llamada María Toribia, que también llego a la santidad y se la conoce como Santa María de la Cabeza. San Isidro se levantaba muy temprano todos los días para ir a misa. Durante la jornada, mientras araba, su corazón conversaba con Dios, con su ángel guardián y con los santos del cielo. Pasaba asimismo los días de fiesta en visitas a las iglesias de Madrid y los alrededores.
Sus compañeros lo acusaron de llegar tarde al trabajo por meterse en la iglesia, y aquí viene su milagro más famoso. Para averiguar la verdad, Don Iván de Vargas se fue a sus tierras de las colinas de Carabanchel (cerca de donde hoy se halla el estadio Vicente Calderón, a las orillas del Manzanares) y comprobó, en efecto, que Isidro llegaba tarde al trabajo. Se disponía a reprenderle cuando vio con gran sorpresa que una yunta de bueyes blancos, guiada por la mano de un desconocido, araba el campo junto al arado de Isidro. Mientras contemplaba la escena, desapareció la yunta maravillosa y el propietario comprendió que el cielo se encargaba de suplir el trabajo del santo labrador. Otras personas atestiguaron también que habían visto cómo los ángeles ayudaban a San Isidro.

Es famoso también el hecho de que en un día caluroso, San Isidro dio un golpe con su vara sobre una piedra y brotó un manantial que todavía sigue manando hoy, y al cual se le atribuyen propiedades milagrosas. Este manantial sale hoy día por una fuente que se encuentra en el interior de la ermita del Santo.

Pero a mí la historia que más me gusta es una muy poco conocida, y que una vez leí en un librito que ya no recuerdo cuál es. San Isidro quería ir a Tierra Santa pero era muy pobre para afrontar el viaje. Un día rezando se quedó dormido y soñó que estaba en Jerusalén viendo los Santos Lugares, y que recogía un poco de arena, de agua del Jordán y unas piedrecitas. Cuando se despertó por la mañana, allí había a su lado un saquito de tierra de Jerusalén, unas piedrecitas y agua del río Jordán.

San Isidro murió el 15 de mayo de 1130 (tampoco parece que está claro el año). Su cuerpo fue trasladado varias veces hasta descansar en la Iglesia de San Andrés. A principios del siglo XVII, el Rey Felipe III sanó milagrosamente de unas fiebres mortales al llevarle a su lecho las reliquias del Santo, por lo cual puso empeño para su canonización. Fue entonces cuando se abrió el sepulcro y el cuerpo seguía incorrupto (se había abierto varias veces antes en los siglos anteriores y se había comprobado este hecho). Fue canonizado en marzo de 1622 junto con San Ignacio, San Francisco Javier, Santa Teresa y San Felipe Neri. Sus restos reposan hoy día junto a los de Santa María de la Cabeza en una urna de plata situada en la Colegiata de San Isidro (antigua catedral de Madrid, hasta la construcción de la Almudena), cerca de la Plaza Mayor.

El día 15 de Mayo se celebra una romería a la ermita del Santo, situada cerca del Manzanares, y en donde se situaban antiguamente las tierras que el Santo trabajaba. Asimismo este día, se bendice el agua de la fuente por la que brota el manantial que San Isidro abrió con su vara y luego se empieza a repartir entre los fieles. Las colas son enormes, pero también se abre la fuente todos los domingos por la mañana el resto del año.

Hasta aquí esta pequeña semblanza del Santo Patrono de Madrid. Que el bueno de San Isidro derrame sus bendiciones sobre todos, que buena falta nos hace. Así se lo pide este humilde escribano virtual.

jueves, 26 de febrero de 2009

Fuerza y honor

Todos los que vieran en su día la inolvidable película “Gladiator” recordarán sin duda estas palabras. Eran el lema de las legiones romanas y se pronunciaban repetidamente por los soldados de Máximo Décimo Meridio a modo de arenga o ánimo antes del combate contra los bárbaros germánicos, escena ésta que es probablemente una de las mejores en la historia del cine.

Vivimos tiempos difíciles que necesitan de fuerza y de honor, cualidades bastante escasas en esta España nuestra de hoy. La fuerza, entendiendo como tal la eficacia natural de las personas o las cosas en sí conduce al vigor moral y debe presidir el ánimo de todas las personas. El honor lleva a cumplir el deber que uno tiene respecto a sí mismo y a los demás. Ello conlleva una buena reputación que trasciende a las familias, personas y acciones de quien se la granjea.

Desgraciadamente la fuerza y el honor no brillan en esta sociedad nuestra. El único aspecto de la fuerza que predomina es el de la fuerza bruta, es decir la imposición a las bravas y como sea de las propias ideas o teorías, descalificando las del prójimo. Eso por no hablar de la violencia física que ejercen algunos degenerados y criminales en ciertas regiones del Norte donde aún no ha llegado la democracia de hecho. En cuanto al honor, esta sociedad decadente y materialista solo parece entender como tal el que supuestamente emana del poder material del dinero o la posición social, postulado absolutamente falso. Calderón decía que el honor es patrimonio del alma y el alma sólo es de Dios. También tienen honor los pobres y aquellos que no son famosillos, famosoides o políticos, pues también son hijos de Dios y no de un dios menor, como a veces pudiera parecer.

Este lema debe pues animar a todos los proscritos que escriben en los numerosos foros, blogs y bitácoras del Internet a contracorriente de lo políticamente correcto y de la oficialidad de los medios que se ponen al servicio, en mayor o menor medida, de los poderosos y del pensamiento único. Aunque a veces decaiga el ánimo por la constante sensación de clamar en el desierto, hay que seguir adelante en el convencimiento de que luchamos por una España y un mundo mejores. Sólo tenemos un arma, un sencillo teclado que aislado parece poco, pero que en conjunto con muchos más ha de ser la maza que abra agujeros en los muros de la imposición, el sectarismo y las tentaciones totalitarias, y por los que entrarán los vientos nuevos de la Libertad eterna.

Fuerza y Honor.

viernes, 6 de febrero de 2009

Frases sobre España

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Esta es una recopilación de citas y sentencias sobre España pronunciadas por ilustres personajes de su época. Algunas son favorables, otras, no tanto, pero el conjunto viene a definirnos globalmente y el balance es positivo, a mi entender y para dolor de nuestros enemigos. Aquí van:

"Beati Hispani quibus bibere vivere est." (Dichosos los españoles para quienes beber es vivir). Se la atribuye a Julio César.

"España, el bello país del vino y las canciones". Goethe

(Si Julio César y Goethe hubieran pertenecido a nuestra época no habrían podido pronunciar estas frases. El garrafón y los políticamente correctos que quieren considerar el vino como bebida alcohólica peligrosa se lo habrían impedido).

"Hablad de castellanos y portugueses, porque españoles somos todos" (Luis de Camoens). Razón no le faltaba a Don Luis. Algunas encuestas demuestran que el porcentaje de portugueses a los que les gustaría volver a ser españoles va en aumento. Mientras tanto, otros sólo piensan en marcharse del solar patrio (aunque la mayoría lo digan con la boca pequeña).

"¡Chamuscarle la barba al Rey de España!". Francis Drake, en una expedición guerrera contra Cádiz.

"Una chusma de aldeanos guiada por una chusma de curas" (Napoleón).

"Los españoles son vengativos y el odio les envenena." (Winston Churchill) (Al contrario de los portugueses, ingleses y franceses siempre tan atentos con nosotros. De todas formas a Churchill no le faltaba algo de razón).

"Oyendo hablar a un hombre, fácil es
acertar dónde vio la luz del sol;
si os alaba Inglaterra, será inglés,
si os habla mal de Prusia, es un francés,
y si habla mal de España, es español".

(Estos versos de Joaquín Bartrina, poeta español del siglo XIX, describen perfectamente la realidad).

"En este triste país, si a un zapatero se le antoja hacer una botella y le sale mal, después ya no le dejan hacer zapatos." (Mariano José de Larra). El problema es que aquí estuvo un zapatero de ahora ni hizo zapatos ni botellas ni nada. Estaba embargado de una “paz” interior que le impide ver más allá. Ahora se dedica a supervisar nubes, que seguramente tampoco lo hace bien, aunque le pagan espléndidamente por ello.

"Me ha ocurrido que cuando la alabanza inglesa absorbía mi personalidad, alejándome de los vínculos espirituales que me ligan a la patria, he abandonado Londres más que de prisa, para ir a España ¡No, no!; antes que nada, ¡soy español!" (Ramiro de Maeztu). Poco después lo mataron en Madrid en Julio del 36.

"España es tierra de precursores, que se anticipan para luego quedar olvidados cuando su innovación surge después en otro país más robustamente preparada, mejor recibida y continuada" (Ramón Menéndez Pidal).

"...la tranquilidad de España bien vale la vida de un hombre. ("Segismundo Moret, presidente del Congreso español, sobre la enfermedad en prisión de Sabino Arana).

"Hay muchos síntomas para pensar que España no ha sabido encontrar una formula buena para su vida. La República federal de 1873 fue un tremendo fracaso. La monarquía de Alfonso XIII fue mediocre y se estaba desmoronando de tal forma que tuvo, al fin, que recurrir a la dictadura, que tampoco le sirvió más que para deshacerse por completo. La República unitaria y semisocialista actual ha sido otro fracaso." (Pío Baroja). Como puede verse, seguimos más o menos igual.

"Hay razones para ir sospechando que, en general, sólo cabezas castellanas tienen órganos adecuados para percibir el gran problema de la España integral." (José Ortega y Gasset, La España Invertebrada). Algunos piensan lo mismo. Otros, atacan a los castellanos y, en particular, a "Madrit".

"Entre una España roja y una España rota prefiero la primera, que sería una fase pasajera, mientras que la segunda seguiría rota a perpetuidad." (José Calvo Sotelo). Pienso lo mismo, aunque no me guste Zapatero.

"Un país anarquista enamorado de la sangre: así es España." (André Malraux).

"Ante tales pintoresquismos, no hay que extrañarse de que los hispanistas naveguen desorientados. España no es que sea diferente; es que es inverosímil." (Amando de Miguel).

"España, piedra estoica que se abrió en dos pedazos
de dolor y de piedra profunda para darme:
no me separarán de tus altas entrañas,
madre.
Además de morir por ti, pido una cosa:
que la mujer y el hijo que tengo, cuando pasen,
vayan hasta el rincón que habite de tu vientre,
madre."

(Miguel Hernández)

martes, 27 de enero de 2009

La persistencia de la memoria

El tiempo lo devora todo inexorablemente, tal y como lo retratara Goya en aquel magistral cuadro que mostraba la alegoría de Saturno devorando a sus hijos. Los días, las semanas, los años transcurren y sólo quedan los recuerdos que se agolpan en nuestra mente como martillazos secos sobre una pared escrita de historias y sucesos. Las gentes pasan, las ideologías caducas agonizan. Todo tiende a regenerarse; sólo lo auténtico permanece.

Vivimos actualmente tiempos de ignominia, casi surrealistas, pero consuela pensar que todo es efímero y está sujeto al triste destino de su desaparición. Acabarán al fin los nacionalismos, se desvanecerá el pensamiento único como terrón de azúcar en la taza de café del tiempo y España volverá a ser esa tierra en la que la Libertad prevalezca como una idea fundamental y no sea una palabra vacía sujeta a las manipulaciones dialécticas.

Es bueno recordar el pasado para aprender de los errores cometidos y evitar así la condena de tener que repetirlos. La memoria nos permite no volver hacia atrás y caer quinientas veces en la misma piedra, como suele ser habitual en los hombres. Dalí supo expresar este mantenimiento de los recuerdos en “La persistencia de la memoria”, admirable obra pictórica que nos hace meditar cómo todo se funde en el crisol del tiempo, aunque su vaga sombra permanezca como recordatorio de lo que se debe y no se debe hacer.

domingo, 25 de enero de 2009

Por España


Corren malos tiempos para aquellos que sentimos la Nación como un concepto indiscutible. Nuestros ideales se ven aplastados continuamente por una cohorte de personajes cuyas palabras o acciones tienden a oponerse a la noción y sentimiento de unidad que la palabra España trae consigo. Nefastos nacionalismos periféricos de aldea buscan continuamente sus propios fines a costa de la destrucción de la única nación aquí existente, a la par que algunos poderosos consienten a los primeros en sus ambiciones, normalmente por razones de apoyo político o electoral.


Todavía existimos algunos a los que nos preocupa fundamental y principalmente nuestro país, siendo todo lo demás secundario. Los asuntos como la construcción de una carretera que pase por mi barrio o la presencia de humedades en el hueco de la escalera de la finca que habito son temas que hay que tratar puntualmente cuando surgen, pero no es lo fundamental en la escala de valores e ideales y, sinceramente, me importan muy poco. Sin embargo, si echamos un vistazo a la prensa diaria y más aun si nos remitimos a esos espantosos periódicos gratuitos que se reparten cada mañana, pareciera que los problemas más importantes son esos. Seguramente conviene que la gente piense así y se ha hecho creer que eso es lo primordial, cuando no es cierto. Hay que tener miras más altas.


Es bastante mejor que nos guíe la frase de Kennedy: “No preguntes a tu país lo que puede hacer por ti, sino que puedes hacer tú por tu país”. Con ese espíritu sí se puede afrontar el futuro; preocupándonos sólo por el coste de la vida no; además la economía está muy relacionado con lo primero. Hay que afrontar la crisis pensando en qué es lo mejor para los ciudadanos, no aquello que más conviene a los políticos.


No viene mal recordar tampoco el brindis de los antiguos Tercios de Flandes que escribió el ilustre militar Diego Hernando de Acuña y que creo recordar figura en alguno de los libros de Pérez Reverte. Leyéndolo, encontramos en su espíritu un ideal al que todos hemos de apuntarnos. Lo demás es accesorio.


"Por España, y el que quiera
defenderla, honrado muera.
y el que traidor la abandone,
no tenga quien le perdone,
ni en tierra santa cobijo,
ni una cruz en sus despojos,
ni las manos de un buen hijo
para cerrarle los ojos."



Pocas personas quedan dispuestas a defender pacífica pero firmemente nuestro país para conseguir que España sea una nación respetada, próspera y libre. Sin embargo, ése debiera ser el espíritu que ha de animarnos y el que hará que muchos de los problemas secundarios se arreglen.
Fuerza y Honor.

jueves, 1 de enero de 2009

Feliz 2009

Los años siempre comienzan deseando el bien a los demás, hasta a los adversarios. Por ello hay que extender los buenos deseos hasta a los gestores de la cosa pública, y que sean también muy felices, pero en cualquier otra ocupación que de buen seguro desempeñaran con plena eficacia y mucho mejor que las labores que actualmente ejercen. Está claro que los agobios del cargo acarrean múltiples sinsabores, agobios y estrés; es imposible contentar a la vez a un tan variopinto grupo de demandantes (nacionalistas, feministas, ecologistas, amantes de la memoria histórica, progresía variada y más) y tener que soportar las críticas del resto.

Entonces, ¿Por qué no huir del mundanal ruido y dedicarse a menesteres más gratificantes a la par que relajados? Por ejemplo, hay un paraíso laico en la horticultura, pasatiempo que proporciona enormes satisfacciones, como criar calabazas en vez de recibirlas.






















O llevar una vida plácida y descansada que huye del mundanal ruido para refugiarse en los tranquilos salones del Hogar del Pensionista, donde el disfrute de bailar pasodobles alegra cuerpo, mente y espíritu. Otros también se alegrarían de que algún preboste se dedicara a tales ocupaciones, entre otras cosas porque ya no se dedicarían a los menesteres que solían.

Feliz Año Nuevo.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Madrid























Madrid, Madrid, que bien tu nombre suena, rompeolas de todas las Españas...

Muchas frases son bellas, independientemente del contexto en el que fueron pronunciadas, como es el caso de la poesía de Machado que encabeza este artículo. Fue escrita en alabanza de la defensa del Madrid republicano frente a las tropas de Franco.

Me gusta, lógicamente, porque el nombre de “Madrid” suena muy bien en mis oídos, pues nací y vivo en esta Villa. El calificativo machadiano de “rompeolas” se ajusta asimismo perfectamente a la realidad, pues aquí conviven en armonía gentes de todos los rincones de España. Dudo mucho que el bueno de D. Antonio usara lo de las Españas para referirse a un Estado plurinacional o autonómico, pues entonces no se llevaba decir semejantes estulticias (sólo existían los dos separatismos sempiternos), sino más bien para expresar que la capital de la Gloria —otro término por él acuñado— es el lugar donde confluyen todas las tierras que forman nuestra Patria

Siempre se agradece que los amigos y personas de otras regiones alaben a Madrid para compensar los denuestos que profieren algunos progres de provincias y, sobre todo, los separatistas, que se refieren a ella —“Madrit”— como representante de la España a la que consideran el enemigo que les impide cumplir sus quiméricos y absurdos sueños.

Arrancada de la Castilla histórica a la que siempre perteneció gracias al nefasto estado de las autonomías, la región madrileña fue convertida en comunidad autónoma. Este aislamiento, no obstante, ha convertido a la Comunidad de Madrid en una de las más prosperas y vitales gracias al buen hacer y excelente gestión del gobierno regional; una isla en un mar de despropósitos. Mientras otros se gastan el dinero en promocionar lenguas a costa del español y en subvencionar asociaciones que apoyan más o menos indirectamente el terrorismo y la secesión, aquí se usa para generar riqueza y trabajo.

Pero, ¡oh desgracia! ocurre que en Madrid no manda el PSOE y es menester cortarle el grifo del dinero y las ayudas, como ocurre con todas las regiones en las que los postulados de la ética práctica no terminan de calar. Sin embargo, no deja de ser paradójico a cambio que en ninguna de las dos comunidades más ricas (Madrid y la Comunidad Valenciana) los pupilos del leonés universal se coman una rosca.

Por todas estas razones, aprovecho este humilde blog para reivindicar el nombre de mi tierra, frente a los que la ofenden y desprecian. Viva Madrid y Viva España.